Dietas cetogénicas
Dietas cetogénicas y distintas estrategias de ciclados de carbohidratos para la estética corporal. ¿Pueden ser alternativas válidas para perder grasa y mantener o aumentar la masa muscular?

La idea que
ha prevalecido durante años en el panorama culturista ha sido la de estar la
mayor parte del año consumiendo cantidades desorbitantes de calorías, con la idea de ganar más masa muscular, con los niveles de grasa que eso conlleva, para posteriormente entrar en la fase de definición
una vez que se aproxima el pico competitivo, es decir, perder como 10-15 kilos (y a veces muchos más), en muy poco tiempo, y ya sabemos lo poco saludable que sería
eso,. Es más, muchas veces debido a que se
aproxima la competición y no se llega con el estado de “sequedad” que se requiere se abusan de sustancias no
recomendables por el entorno médico,
independiente de su ilegalidad,
como puede ser clembuterol y hormona del crecimiento. A parte,
esta estrategia desde el punto de vista
de estética corporal (siempre y cuando consideremos el concepto de estética
corporal como un cuerpo musculado, equilibrado y libre de grasa, según los cánones que tenemos hoy día en
nuestra cultura actual), sería muy
“pobre”, puesto que se estaría durante 9 o 10 meses “gordo”, para tener un cuerpo musculado y libre de
grasa uno o dos meses y a veces sólo las semanas que dura la competición.
A raíz de
aquí, afortunadamente no todos los
preparadores, doctores, investigadores y profesionales contrastados
de la nutrición para la estética corporal estaban de acuerdo con esta manera de
manipular la composición corporal de nuestro organismo y surgieron ciertas estrategias para la
construcción de músculo y reducir los niveles de grasa y más concretamente para
reducir la grasa y mantener el músculo mientras se restringe el consumo calórico. Si nos damos cuenta, tal y como veremos a
continuación, todas estas estrategias
tienen un elemento en común, un
“factor” que parece ser el “líder”, el que lleva la “voz cantante” en todo el proceso de manipulación de las
dietas, LOS HIDRATOS DE CARBONO, y su efecto sobre la INSULINA.
Esta
manipulación de hidratos de carbono,
vendría por la restricción de los mismos o el aumento. Esta disminución de hidratos, llegando incluso a consumir “0” gramos sería
lo que se conoce como dietas cetogénicas.
Pero ¿qué
serían las dietas ceotgénicas? Estas
dietas serían aquellas en las que se
producen un aumento de los cuerpos cetónicos,
es lo que se conoce como entrar en cetosis. Estas dietas tienen o bien un aporte
deficiente de alimentos o sobre todo una restricción de los hidratos de
carbono, por lo que se ha hecho más
famosa, y el consumo calórico se vería
compensado con un aumento de las proteínas y las grasas, inclusive grasas saturadas. Y como dieta “estrella” para todos aquellos que la consumen, estaría la dieta Atkins, como ejemplo más claro.
Con los años
han surgido estas alternativas de ciclado de carbohidratos que están
dando resultados sorprendentes (aunque nos falten estudios hoy día que avalen
su eficacia). Bien, este tipo de estrategias trata de mantener un
cuerpo más estético durante todo el año,
es decir, con unos niveles de grasa mas bajos, a la vez que se consigue masa muscular, para una vez que llegamos al momento
competitivo estar más “seco” y
“duro” que nunca (bien sea una
competición o el verano).
Por un lado
tenemos estrategias que utilizan la restricción de carbohidratos durante parte
de la semana para posteriormente consumir todo lo que se quiera, como sería el caso de la dieta
“Anabólica”, ideada por el Doctor Mauro
Di Pasquale (1995), que a rasgos
generales, vendría a ser una dieta
intermedia en cuanto a la restricción de hidratos de carbono. Básicamente se trataría de reducir durante 5
días el consumo total de hidratos de carbono (sólo se permite al día 30 gramos), y todas las calorías que se consumen en esos
5 días provendrían de las grasas y de las proteínas, pero el fin de semana, se haría una “especie de cargas de hidratos
de carbono”, de manera que se puede
comer prácticamente casi todo el hidrato que se quiera (obviamente atendiendo a
las características de cada sujeto) a
modo de descarga y carga al igual que en una competición culturista o para una sesión fotográfica, de esta manera se iría repitiendo este ciclo
semana tras semana, según este
autor se conseguiría más masa muscular
libre de grasa.
Por otro
lado, tenemos la estrategia de John Berardi
(“el gurú de la nutrición”), que a
rasgos generales se basa en consumir carbohidratos sólo en las comidas más
necesarias para que se produzca anabolismo o se evite el catabolismo, hablamos de consumir los hidratos de carbono
en dos o tres comidas al día, priorizando
en el desayuno y en la comida post entreno (cuando el cortisol, puede perjudicar nuestro objetivo), se pretende obviamente y según Berardi, que se gane masa muscular “limpia”.
Thibaudeau
(2013), utiliza una modificación de la
propuesta de Berardi, lo que hace es respetar
la toma de hidratos en la mañana y en la comida post entreno, pero “cicla”
las calorías, dividiendo en días
con más calorías y más hidratos de carbono y días con menos. Básicamente utiliza una cantidad alta de
hidratos de carbono, los días que va a
priorizar en el entrenamiento. Los días
que va a entrenar pero no son grupos musculares prioritarios y consecuentemente
no entrenará tan intenso, una cantidad
moderada de hidratos y los días de descanso una cantidad baja de los mismos. Obviamente, en estas dietas que se prioriza la
comida post entreno, si se entrena a la
noche igualmente hay que consumir hidratos de carbono, aunque “pudiera” ser en menor medida.
Una manera nuevamente de corregir el consumo de carbohidratos, sería atendiendo a las calorías totales, de manera que se “juega”, con un consumo muy parecido cada día, sólo dos días el consumo sería mayor, priorizando el sábado, y domingo con la idea de llegar al entreno
del lunes con los “tanques” cargados de
glucógeno, como vemos en este ejemplo de
Steven Stiefel (2013).
|
DÍA
|
HIDRATOS
|
PROTEÍNA
|
GRASA
|
CALORIAS
|
|
Lunes
|
100 g
|
300 g
|
100 g
|
2.500
|
|
Martes
|
100 g
|
300 g
|
100 g
|
2.500
|
|
Miércoles
|
100 g
|
300 g
|
100 g
|
2.500
|
|
Jueves
|
300 g
|
200 g
|
110 g
|
3.000
|
|
Viernes
|
100 g
|
300 g
|
100 g
|
2.500
|
|
Sábado
|
400 g
|
200 g
|
100 g
|
3.500
|
|
Domingo
|
300 g
|
300 g
|
20 g
|
2.600
|
Steven Stiefel. Muscle Star (2013)
Otro enfoque,
tiene mucho que ver con el tipo de planificación del entrenamiento que
llevemos. Hay quien prefiere realizar
macrociclos-mesociclos no líneales u ondulantes, por lo que cada semana o cada dos semanas
cambiaría la orientación del entrenamiento de fuerza, por lo que el consumo de carbohidratos, nuevamente,
variaría, dependiendo del
objetivo semanal de entrenamiento, se
recomiendan como 3 gramos de hidratos de carbono por kilo (hablamos de una
dieta enfocada a la definición muscular),
si el objetivo es más fuerza y desarrollo, y si el objetivo es resistencia
muscular, el consumo sería de unos 1,7
gramos de hidratos por kilo de peso corporal,
Sara Polston, RD (2011).
Estas sólo
serían algunas estrategias de manipulación de hidratos de carbono, obviamente hay muchas más en el entorno culturista
y con fines estéticos, como la reducción
y aumento progresiva de hidratos de carbono o la descarga calórica progresiva
con cambios constantes de fuentes de alimentos.
Cuando se
programa una puesta a punto bien sea para un fin competitivo o para una sesión
fotográfica no suele mantenerse esta situación cetogénica más de 4-5 días a lo
sumo, para su posterior carga en el día
“D”.
Pero hasta
aquí lo que tenemos son técnicas o estrategias de manipulación de hidratos de
carbono (o ciclado como lo llama Thibaudeau),
restringiendo los hidratos y entrando en cetosis, como hemos dicho, tan sólo unos días consecutivos.
La
controversia actual estaría en si es conveniente o no, tanto con fines de salud o con fines
estéticos la entrada en cetosis continuada.
A día de hoy, queda admitido por prácticamente toda la comunidad científica que las dietas
cetogénicas son perjudiciales realizarlas por un tiempo prolongado y sin un
riguroso control médico.
Pero los
efectos o problemas de salud que pueda acarrearnos la prolongación en el tiempo de estas ideas alimenticias, precisamente por su desconocimiento en cuanto
a problemas de salud en el tiempo aún está patente, Cristina Lara-Castro y Timothy Garvey (2004). Lo que si parece ser cierto es que a partir
de los 6 meses de puesta en práctica de este tipo de dietas cetogénicas no se producirían unos progresos en la
reducción de peso, incluso puede ser al
contrario. Tenemos un estudio incluso
que compara las dietas cetogénicas contra las dietas hipocalóricas altas en
carbohidratos que no encuentran mejoras superiores de las primeras con las
segundas, después de los 6 meses, Foster GD y col. (2003).
Serían útiles
este tipo de dietas, manteniendo unos
niveles de carbo hidratos mínimos
continuado, para el aumento de
masa muscular? o para la reducción de grasa,
manteniendo los niveles de musculares óptimos?
Desde el
punto de vista de la mayoría de los
profesionales del trabajo de estética corporal y del físico culturismo, no están de acuerdo en cuanto a entrar
puramente en cetosis por un tiempo superior al que mencionamos con anterioridad
y concretamente sería cuando se aproxima el pico competitivo, entre otras cosas, porque el estímulo energético que se
produce con los hidratos de carbono para
realizar un entrenamiento intenso, no se
produce, con la utilización de las
grasas y su “supuesto cambio metabólico”,
de utilización de una bio molécula por otra. Inclusive,
una dieta como la del Doctor Di Pasquale, que tiene una clara orientación
culturista, aunque nos habla de un
cambio metabólico que se haría patente entre el mes y dos meses (siempre y
cuando el sujeto lo haga todo al pie de la letra), tendría sólo 5 días de cetosis, el fin de semana utilizaría nuevamente
hidratos de carbono.
Pero tenemos
que recalcar que también desde el prisma científico tenemos defensores de esta
metodología de entrar en cetosis de forma continuada. Concretamente hablamos del estudio del Doctor
Joaquín Pérez Guisado, de la Universidad
de Córdoba (2008), que asegura que se ha popularizado erróneamente los
efectos perjudiciales de las dietas cetogénicas, aludiendo que
desde un punto de vista fisiológico,
químico y práctico sería mucho más efectivo, para
perder peso, enfatizando que sería mejor
opción para preservar la masa muscular,
reducir el apetito, tener una
eficiencia metabólica más baja y
favorecer una activación de la termogénesis. En este artículo nos menciona varios
estudios que hablan de la comparación de dietas cetogénicas con dietas
hipocalóricas altas en carbohidratos y que habría más perdida de grasa y
preservación de la masa magra, a favor
de las dietas cetogénicas, Young y col.
(1971), Benoit FL y col., Willi y col. (1998). Igualmente menciona la crítica
principal a estas dietas y es que durante los primero 6 meses tiene mas
efectividad, pero que se crítica su
efectividad a largo plazo, aludiendo que
es muy probable que no haya estudios al respecto por la poca predisposición y
motivación de sujetos por realizar una dieta cetogénica a largo plazo.
Parece ser
que desde un punto de vista patológico o de ciertas enfermedades, es muy recomendable la utilización de dietas
cetogénicas, por supuesto bajo
supervisión médica, pero a día de hoy
parece ser más efectivo la utilización del ciclado del carbohidratos, bien sea utilizando una u otra
estrategia, puesto que cada organismo
puede reaccionar mejor o peor a una manera de ciclar que otra, dejando la utilización de dietas cetogénicas
continuadas a un lado por el momento,
puesto que no hay suficiente información científica al respecto, pero obviamente sin cerrar la puerta, puesto que sabemos que en “esto de la
ciencia”, lo que hoy es blanco mañana es
negro.
Bibliografía
1.- CRISTINA LARA-CASTRO
AND W. TIMOTHY GARVEY. Diet, Insulin Resistance, and Obesity: Zoning
in on Data for Atkins Dieters Living in South Beach. Department of Nutrition Sciences, University
of Alabama at Birmingham, Birmingham, Alabama 35294; and Birmingham Veterans
Affairs Medical Center, Birmingham, Alabama 35233. The Journal of Clinical Endocrinology &
Metabolism 89(9):4197–4205 .
2.- GARY D. FOSTER,
PH.D., HOLLY R. WYATT, M.D., JAMES O. HILL, PH.D.,BRIAN G. MCGUCKIN,
ED.M., CARRIE BRILL, B.S., B. SELMA MOHAMMED, M.D., PH.D., PHILIPPE O. SZAPARY,
M.D., DANIEL J. RADER, M.D., JOEL S. EDMAN, D.SC., AND SAMUEL KLEIN, M.D. A Randomized Trial of a Low-Carbohydrate Diet
for Obesity. N Engl J Med
2003;348:2082-90.
3.- JOAQUÍN
PÉREZ-GUISADO. Las dietas
cetogénicas: fundamentos y eficacia para
la pérdida de peso. Departamento de Medicina, Facultad de Medicina,
Universidad de Córdoba. Córdoba. España.
ALAN v.58 n.2 Caracas jun. 2008
4.- SARA
POLSTON RD. Muscle and Fitness (2011).
Año XXVII nº 327
5.- STEVEN
STIEFEL. Muscle Stars (2013). Edición española nº 8.
6.- MAURO DI PASQUALE. The
anabolic diet. Optimun Training Systems
(1995).

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